Dilema de Starmer tras ataque a base británica en Chipre

El primer ministro británico, Keir Starmer, se enfrenta a presiones tras un ataque con drones a la base aérea británica en Akrotiri, Chipre. El ataque se produjo poco después de que Starmer anunciara que el Reino Unido no participaría en acciones ofensivas.
Anteriormente, el ministro de Defensa, John Healey, evitó declarar si apoya las acciones de Estados Unidos, pero el gobierno británico aprobó una solicitud estadounidense para utilizar bases británicas para destruir misiles iraníes.
Starmer enfatizó que la decisión se tomó en el contexto de la autodefensa colectiva y "de acuerdo con el derecho internacional", y agregó que el país "no participará en acciones ofensivas". También declaró: "Todos recordamos los errores de Irak. Y hemos aprendido de ellos".
La situación se complicó aún más cuando se supo que un dron se estrelló en la base aérea británica en Akrotiri, Chipre. El Ministerio de Defensa británico anunció que está "respondiendo a un presunto ataque con drones".
El presidente de la República de Chipre, Nikos Christodoulides, declaró que había recibido garantías de Starmer de que Chipre no es un objetivo.
La presencia militar del Reino Unido en la región, combinada con una historia de tensas relaciones con Teherán, está alimentando los temores de posibles represalias.