Feminismo Darwiniano: Desmintiendo el Mito de la Pasividad Sexual Femenina

Una nueva investigación desafía la noción de que el comportamiento sexual de las hembras de mamíferos está biológicamente determinado por su sexo. En cambio, argumenta que está influenciado por la dinámica que se desarrolla entre hembras y machos.
La subestimación tradicional del comportamiento sexual femenino, atribuida a la ciencia dominada por hombres, ha sido revertida por científicas como Jane Goodall, Dian Fossey y Biruté Galdikas.
Los estudios de Sarah Blaffer Hrdy y Amy Parish sentaron las bases del "feminismo darwiniano", un enfoque que utiliza las teorías de Darwin para combatir los estereotipos sobre la subordinación femenina.
Hrdy, al estudiar langures, descubrió que las hembras no son pasivas ni monógamas por naturaleza, sino que exhiben un comportamiento sexual activo, como la poligamia, para confundir la paternidad y proteger a sus crías.
Parish, centrándose en los bonobos, demostró que las hembras controlan los recursos, forman alianzas y desempeñan un papel social importante, lo que convierte a los grupos de bonobos en matriarcales. El sexo funciona como un medio de gestión de conflictos y fortalecimiento de la cohesión.
El feminismo darwiniano destaca la complejidad del comportamiento femenino y la importancia de las estrategias trazadas por los organismos femeninos.