Aristóteles: ¿Cómo nos volvemos buenos?

En la conclusión de la Ética a Nicómaco, Aristóteles examina cómo las personas pueden volverse buenas y alcanzar la felicidad. Se pregunta si el conocimiento teórico es suficiente o si es necesario el ejercicio práctico de la virtud.
Aristóteles participa en la discusión sobre si la virtud es enseñable, una discusión que comenzó con Sócrates y Protágoras. Observa que el conocimiento no siempre conduce a la acción y que la mayoría de las personas obedecen más al miedo y al castigo que a la lógica.
El filósofo argumenta que la enseñanza y el hábito son necesarios para cultivar la virtud. La educación debe apuntar a enseñar a las personas a alegrarse y afligirse correctamente desde una edad temprana. Las leyes pueden moldear a los ciudadanos a través de sanciones estrictas, ya que la educación moral es el activo más importante.
La Dra. Elsa Nicolaidou, autora de los libros 'La filosofía de la felicidad' y 'Filosofía para todos', analiza las posiciones de Aristóteles.